Imagina dos escenas. En la primera, una persona medita todas las mañanas, lee libros sobre espiritualidad, conoce el significado de los chakras y puede hablar durante horas sobre conciencia.

Pero cuando alguien la contradice, se enfada inmediatamente. Nunca reconoce un error. Trata mal a determinadas personas. Y considera menos evolucionado a cualquiera que piense diferente.

En la segunda escena hay alguien que jamás utiliza la expresión crecimiento espiritual.

Sin embargo, durante los últimos años ha aprendido a escuchar mejor, necesita menos aprobación, reconoce antes sus propios errores, ha revisado algunas prioridades y procura vivir de acuerdo con aquello que considera importante.

¿Cuál de las dos está creciendo espiritualmente?

La respuesta depende de cómo definamos espiritualidad. Pero el ejemplo plantea una cuestión fundamental:

el crecimiento espiritual no debería medirse únicamente por aquello que creemos, leemos o practicamos, sino también por cómo esas ideas transforman nuestra manera de vivir.

crecimiento espiritual representado como un camino de desarrollo interior

¿Qué significa crecimiento espiritual?

El crecimiento espiritual puede entenderse como un proceso de exploración y desarrollo de nuestra dimensión interior: valores, significado, conciencia, conexión, propósito y forma de relacionarnos con nosotros mismos, con otras personas y con la vida.

Es una definición deliberadamente amplia.

Porque la espiritualidad no significa exactamente lo mismo para todo el mundo. Para una persona puede estar vinculada a una religión. Para otra, a la meditación. Otra puede encontrarla en la naturaleza. En la filosofía. En el servicio a los demás. En la contemplación.

O simplemente en el intento de comprender mejor cómo quiere vivir. Por eso crecer espiritualmente no exige adoptar unas creencias determinadas. La pregunta central puede ser mucho más sencilla:

¿Estoy comprendiendo mejor quién soy y viviendo de una manera más coherente con aquello que considero verdaderamente importante?

Crecer no significa acumular conocimientos espirituales

Puedes conocer el significado tradicional de cien cristales. Saber qué representa cada chakra. Interpretar todas las horas espejo. Haber leído veinte libros de espiritualidad. Eso es conocimiento. Puede ser interesante.

Pero conocer conceptos espirituales y crecer espiritualmente no son exactamente lo mismo.

Del mismo modo que leer cien libros sobre ejercicio no desarrolla físicamente el cuerpo, consumir información espiritual no garantiza por sí solo una transformación interior.

El conocimiento empieza a convertirse en crecimiento cuando modifica nuestra manera de observar, decidir o actuar.

Lo que el crecimiento espiritual no significa necesariamente

Antes de explicar cómo crecer, merece la pena eliminar algunas expectativas.

No significa estar siempre en paz

Puedes desarrollar una práctica espiritual y seguir enfadándote. Preocupándote. Sintiendo celos. Teniendo miedo. La diferencia puede estar en que empiezas a reconocer esas emociones antes y decides mejor qué hacer con ellas.

No significa tener todas las respuestas

De hecho, a veces ocurre lo contrario.

Cuanto más reflexionamos, más conscientes somos de la cantidad de cosas que desconocemos.

No significa ser más “evolucionado” que otras personas

Esta idea puede convertirse fácilmente en una nueva forma de ego.

La espiritualidad deja entonces de utilizarse para conocernos y empieza a utilizarse para clasificarnos.

Tampoco requiere experiencias extraordinarias

No necesitas haber tenido visiones.

Sincronicidades.

Experiencias místicas.

Ni un gran despertar espiritual.

Puedes crecer de manera lenta y silenciosa durante décadas.

crecimiento espiritual integrado en las actividades de la vida cotidiana

¿Cómo empieza un proceso de crecimiento espiritual?

A veces empieza con una gran pregunta. Pero también puede comenzar con una pequeña incomodidad.

"Estoy viviendo demasiado rápido."

"No sé por qué necesito tanto la aprobación de los demás."

"Tengo muchas cosas y aun así siento que falta algo."

"No quiero seguir reaccionando de esta manera."

"Necesito entenderme mejor."

Una pregunta conduce a otra. Y quizá empiezas a leer. Escribir. Meditar. Pasar más tiempo solo. Hablar con otras personas. Observar tus reacciones.

Así puede comenzar un camino espiritual sin ningún momento espectacular que marque el inicio.

También puede comenzar después de una crisis

Una pérdida, una ruptura o un cambio importante pueden obligarnos a revisar nuestras certezas.

En algunos casos se habla de crisis espiritual o incluso de despertar.

Pero el crecimiento no necesita sufrimiento.

No tenemos que rompernos para aprender.

También podemos cambiar desde la curiosidad.

Cómo puede manifestarse el crecimiento espiritual en la vida cotidiana

Aquí es donde el concepto deja de ser abstracto. Supongamos que alguien te critica.

Antes

Respondes inmediatamente. Intentas demostrar que tienes razón. Piensas durante horas en lo ocurrido. Quizá incluso buscas a otra persona para que confirme que tú estabas en lo cierto.

Después de trabajar sobre ti

La crítica sigue molestándote. Pero aparece un pequeño espacio antes de reaccionar.

Piensas:

"¿Hay algo cierto en lo que acaba de decir?" Quizá concluyas que no. O quizá descubras un 20 % que sí. Ese pequeño espacio puede representar muchísimo crecimiento. No porque hayas dejado de sentir. Sino porque ya no necesitas obedecer inmediatamente a cada reacción.

Otro ejemplo: aprender a decir no

Antes aceptabas cualquier petición por miedo a decepcionar. Ahora todavía te incomoda decir que no. Pero lo haces cuando es necesario. No has eliminado la incomodidad. Has aprendido a actuar aunque exista.

Otro: reconocer que estabas equivocado

Puede parecer insignificante. No lo es. Decir: "Tenías razón. Yo lo entendí mal."

puede requerir más trabajo interior que conocer decenas de conceptos espirituales.

¿Cuál es la diferencia entre crecimiento espiritual y despertar espiritual?

Los conceptos están relacionados, pero no son idénticos.

El despertar espiritual suele utilizarse para describir un cambio importante de perspectiva.

El crecimiento espiritual describe mejor el proceso progresivo de desarrollar e integrar aquello que vamos comprendiendo.

Podemos visualizarlo así:

Despertar: veo algo que antes no veía.

Crecimiento: empiezo a comprenderlo.

Integración: mi comportamiento empieza a reflejarlo.

Por ejemplo:

“He descubierto que gran parte de mis decisiones dependen de lo que otras personas piensen de mí.”

Esa comprensión puede aparecer repentinamente. Pero cambiar ese patrón probablemente requerirá tiempo. Ahí empieza el crecimiento. Y explica por qué lo que ocurre después de un despertar espiritual puede resultar más importante que la experiencia inicial.

crecimiento gradual como metáfora del desarrollo espiritual

Crecimiento espiritual y crecimiento personal: ¿qué los diferencia?

También se superponen. El crecimiento personal puede ocuparse de: mejorar hábitos, comunicación, productividad, autoestima, habilidades, objetivos, o relaciones.

El crecimiento espiritual suele añadir preguntas relacionadas con: sentido, valores, conciencia, identidad, trascendencia, conexión, o propósito.

Pero en la práctica ambos pueden encontrarse. Imagina que quieres aprender a poner límites.

Desde el crecimiento personal puedes trabajar la asertividad.

Desde una reflexión más profunda quizá descubras por qué necesitas tanto agradar a los demás. Una herramienta trabaja el comportamiento. La otra puede ayudarte a explorar aquello que existe debajo. No necesitas elegir entre ambas.

¿Cómo saber si estás creciendo espiritualmente?

No buscaría señales extraordinarias.

Observaría situaciones bastante más normales.

Necesitas demostrar menos

No porque hayas dejado de tener ego. Sino porque cada desacuerdo ya no necesita convertirse en una batalla.

Reconoces tus patrones antes

Quizá todavía los repites. Pero ahora te das cuenta. Y darse cuenta cambia la posibilidad de elegir.

Tus valores empiezan a aparecer en tu agenda

Esta es una prueba interesante.

Decimos: "Mi familia es lo más importante." Pero ¿cuánto tiempo recibe? Decimos: "Necesito cuidarme." ¿Dónde aparece eso durante la semana? Decimos: "Valoro la tranquilidad."

¿Nuestra vida está diseñada para permitir alguna?

Nuestros valores reales no están únicamente en aquello que decimos. También aparecen en dónde ponemos nuestro tiempo, atención y energía.

Puedes convivir mejor con la incertidumbre

No necesitas interpretar inmediatamente todo lo que ocurre.

A veces puedes decir: "No lo sé." Y permanecer tranquilo con esa respuesta.

Eres más consciente de tus contradicciones

Esto puede sentirse como si estuvieras empeorando. Antes no veías determinados patrones. Ahora sí.

Pero verlos no significa que hayan aparecido ahora. Quizá simplemente has desarrollado suficiente conciencia para reconocerlos.

Qué prácticas pueden favorecer el crecimiento espiritual

No existe una rutina universal. Pero algunas prácticas pueden crear espacio para observarnos.

Meditación

No necesitas empezar con sesiones de una hora. Cinco o diez minutos pueden ser suficientes para comenzar a observar cómo funciona tu atención.

Escritura reflexiva

Prueba preguntas concretas:

¿Qué me ha molestado hoy y por qué?

¿Qué estoy evitando?

¿Qué decisión tomaría si no tuviera miedo a decepcionar?

¿Dónde existe una diferencia entre lo que digo valorar y cómo estoy viviendo?

Silencio

No todo espacio necesita estar lleno. Prueba alguna caminata sin auriculares. O diez minutos sin teléfono.

Naturaleza

Para algunas personas proporciona un contexto especialmente útil para reducir estímulos y recuperar perspectiva.

Conversaciones profundas

Con personas capaces de escucharte y también de cuestionarte. Esto último importa. Alguien que siempre confirma todo lo que dices no necesariamente te ayuda a conocerte mejor.

Lectura

Filosofía.

Psicología.

Tradiciones espirituales.

Historia de las religiones.

Textos contemplativos.

Perspectivas diferentes de las tuyas.

No leas únicamente aquello que confirma lo que ya crees.

prácticas de reflexión para favorecer el crecimiento espiritual

¿Se puede dejar de crecer espiritualmente?

Podemos pasar periodos en los que no sentimos ningún avance. Pero quizá la pregunta esté mal planteada. No somos una planta que deba crecer continuamente hacia arriba. Hay momentos para explorar. Otros para integrar. Y otros simplemente para vivir. Puedes pasar meses sin leer un solo libro espiritual. No meditar. No escribir. Estar centrado en criar a tus hijos, construir un negocio, cuidar de alguien o resolver problemas cotidianos.

Eso no significa necesariamente que hayas abandonado tu desarrollo. A veces la vida práctica es precisamente el lugar donde comprobamos qué hemos aprendido.

Cuidado con convertir el crecimiento en otra exigencia

"Debería meditar más."

"Debería estar más consciente."

"Debería leer más."

"Debería evolucionar más rápido."

Podemos convertir incluso la espiritualidad en otra lista de tareas en la que nunca hacemos suficiente. Personalmente, evitaría medir el crecimiento por la cantidad de prácticas que realizamos.

Miraría más bien qué clase de persona estamos siendo mientras realizamos nuestra vida normal.

El crecimiento espiritual como camino, no como meta

Existe una fantasía bastante atractiva: algún día habremos trabajado suficiente sobre nosotros mismos. Ya no tendremos inseguridades. Nada nos molestará. Comprenderemos perfectamente quiénes somos. Y viviremos en una especie de serenidad permanente.

La experiencia humana parece bastante menos ordenada. Podemos resolver una preocupación y encontrar otra. Aprender una lección y años después tener que revisarla.

Cambiar de opinión. Volver a patrones antiguos. Descubrir nuevas contradicciones. Eso no convierte el camino en un fracaso. Puede ser precisamente la naturaleza del crecimiento.

camino continuo de crecimiento y desarrollo espiritual

Crecer espiritualmente quizá sea hacerse mejores preguntas

Al principio podemos buscar respuestas.

¿Qué significa esto?

¿Qué debo hacer?

¿Cuál es mi propósito?

¿Cómo sé si estoy avanzando?

Con el tiempo quizá las preguntas cambien.

En lugar de: “¿Soy una persona espiritual?” puedes preguntarte: “¿Estoy viviendo de acuerdo con aquello que digo valorar?” En lugar de: “¿Cuánto he evolucionado?” quizá: “¿Qué sigo evitando mirar?” Y en lugar de: “¿Cómo puedo llegar más rápido?” puede aparecer una pregunta mucho más sencilla: “¿Qué puedo observar hoy?” 

El crecimiento espiritual no necesita convertirte en otra persona. Puede consistir precisamente en conocerte con suficiente profundidad para dejar de vivir continuamente alejado de quien ya eres.