Hay muchísima información sobre cómo comienza un despertar espiritual.

Las señales.

Los síntomas.

Las etapas.

Las sincronicidades.

El momento en que empiezas a cuestionar tu vida.

Pero se habla bastante menos de algo que, en mi opinión, es mucho más importante:

¿qué haces el lunes siguiente?

Porque puedes haber experimentado una transformación enorme durante los últimos meses y, aun así, el despertador seguirá sonando.

Hay que trabajar.

Comprar comida.

Responder mensajes.

Resolver problemas.

Relacionarse con personas que quizá no han cambiado absolutamente nada.

Ahí aparece una parte menos espectacular del proceso: integrar aquello que has descubierto en una vida que continúa siendo completamente real.

Y quizá sea entonces cuando empieza el trabajo más interesante.


qué ocurre después de un despertar espiritual en la vida cotidiana


El despertar espiritual no necesariamente tiene un final

Antes de preguntarnos qué viene después tenemos que resolver un pequeño problema:

¿cuándo podemos considerar que ha terminado?

No existe una respuesta universal.

Como vimos al analizar cuánto dura un despertar espiritual, podemos separar aproximadamente tres elementos:

desencadenante → transformación → integración.

Quizá el momento que provocó el cambio ocurrió en un solo día.

Después pasaste varios meses cuestionando cosas.

Pero integrar todo aquello puede requerir mucho más tiempo.

Por eso algunas personas dicen:

"Tuve un despertar espiritual hace cinco años."

Mientras otras dicen:

"Mi despertar comenzó hace cinco años."

Las dos expresiones pueden describir experiencias similares.

Lo importante es entender que no existe una línea oficial que marque:

DESPERTAR TERMINADO.

Puede existir, en cambio, un momento en el que la intensidad disminuya.

Y ahí empieza algo diferente.

Cuando vuelve la normalidad y esperabas sentirte diferente

Imagina que durante meses has estado profundamente interesado en comprenderte.

Lees.

Escribes.

Meditas.

Revisas tus decisiones.

Tienes conversaciones importantes.

Experimentas momentos de enorme claridad.

Y un miércoles cualquiera estás haciendo cola en el supermercado pensando qué vas a preparar para cenar.

Nada parece especialmente trascendental.

Esto puede resultar desconcertante.

Algunas personas interpretan esa pérdida de intensidad como si hubieran retrocedido.

“Antes sentía una conexión enorme y ahora no siento nada.”

Pero quizá no hayas perdido nada.

Puede que simplemente estés entrando en una fase menos intensa.

Hay experiencias que al principio ocupan prácticamente toda nuestra atención y que después se incorporan a la normalidad.

Pasa con muchas cosas importantes.

Cuando aprendes a conducir, cada movimiento requiere atención.

Años después puedes conducir sin pensar conscientemente en cada cambio de marcha.

Algo parecido puede ocurrir con determinados aprendizajes interiores.

Dejan de sentirse extraordinarios porque empiezan a formar parte de ti.


vida cotidiana después de un proceso de despertar espiritual


¿Quién soy ahora?

Esta pregunta puede aparecer después de una transformación profunda.

Especialmente cuando has dejado atrás determinadas ideas sobre ti mismo.

Supongamos que durante quince años te has definido principalmente por tu profesión.

Cuando alguien preguntaba quién eras, el trabajo aparecía inmediatamente.

Ahora ya no quieres que tu identidad dependa tanto de ello.

Perfecto.

Pero entonces queda un espacio vacío.

Si no soy solamente aquello que hago, ¿quién soy?

Lo mismo puede suceder después de una relación.

Con una determinada posición económica.

Con una religión.

Con un grupo social.

Con una forma de entender el éxito.

Cuando una identidad antigua pierde fuerza, la nueva no aparece necesariamente al día siguiente.

No necesitas reconstruirte inmediatamente

Creo que aquí cometemos a veces un error curioso.

Dejamos atrás una etiqueta e inmediatamente buscamos otra.

Antes:

"Soy una persona de éxito porque tengo X."

Después:

"Soy una persona espiritual porque hago Y."

Hemos cambiado la etiqueta.

Pero quizá seguimos necesitando exactamente lo mismo: una definición externa que nos diga quiénes somos.

Puede ser interesante permitir durante un tiempo que la respuesta permanezca abierta.

Qué puede ocurrir con tus relaciones después del despertar espiritual

Este suele ser uno de los cambios más delicados.

Porque tú puedes haber pasado meses replanteándote cosas.

Las personas que te rodean, no.

Tu pareja continúa siendo tu pareja.

Tus padres continúan pensando de determinada manera.

Tus amigos siguen haciendo los mismos planes.

Y ahora algunas dinámicas pueden resultarte diferentes.

Algunas relaciones pueden mejorar

Si has aprendido a comunicarte mejor, reconocer tus propias reacciones o establecer límites, determinadas relaciones pueden volverse más honestas.

Quizá dejes de esperar que otras personas adivinen lo que necesitas.

O aprendas a decir que no sin convertirlo en una discusión.

Otras pueden necesitar reajustes

Puede que determinadas relaciones funcionaran precisamente porque nunca ponías límites.

Cuando empiezas a hacerlo, aparece fricción.

Eso no significa automáticamente que debas terminar la relación.

Puede significar que la relación tiene que aprender a funcionar de otra manera.

Y algunas quizá terminen

También puede ocurrir.

Las personas cambian.

Las prioridades cambian.

Algunas relaciones dejan de funcionar.

Pero sería prudente no interpretar automáticamente cualquier distanciamiento como:

"Mi vibración ha cambiado y esa persona ya no puede acompañarme."

A veces existe una explicación mucho más concreta.

Queremos cosas diferentes.

No nos tratamos bien.

Ya no compartimos suficientes cosas.

O simplemente la relación ha cumplido su ciclo.

Hablar del despertar espiritual y los cambios en las relaciones sin analizar qué ocurre realmente entre dos personas puede ocultar problemas bastante más sencillos.

¿Por qué puedes necesitar estar más solo?

Después de una etapa intensa puede apetecerte reducir el ruido.

Menos conversaciones.

Menos redes.

Menos planes.

Más caminar.

Leer.

Escribir.

Meditar.

O simplemente no hacer nada.

La soledad durante un despertar espiritual puede convertirse en un espacio para ordenar pensamientos.

Pero yo utilizaría una pregunta sencilla para distinguir una soledad saludable de un aislamiento preocupante:

¿Estar solo me está ayudando a volver a mi vida o me está haciendo desaparecer de ella?

No es lo mismo.

Si los periodos de soledad te permiten descansar, pensar y después relacionarte mejor, pueden ser valiosos.

Si cada vez evitas más personas, responsabilidades y situaciones por miedo o sufrimiento, merece la pena observar qué está ocurriendo.


soledad e introspección después de un despertar espiritual


Cuando cambian tus prioridades pero tu vida todavía no

Esta situación puede ser complicada.

Has comprendido que quieres vivir de otra manera.

Pero tu realidad no puede transformarse instantáneamente.

Quizá quieras trabajar menos.

Pero tienes una hipoteca.

Quieres cambiar de profesión.

Pero necesitas formarte primero.

Quieres dedicar más tiempo a tu familia.

Pero tu horario actual no lo permite fácilmente.

Quieres vivir en otro lugar.

Pero todavía no puedes mudarte.

Una transformación interior puede suceder mucho más rápido que una transformación externa.

Y eso produce una tensión bastante particular.

Evita destruir tu vida para demostrar que has cambiado

Después de una experiencia intensa puede aparecer la tentación de tomar decisiones radicales.

Dejar el trabajo.

Romper una relación.

Mudarse.

Venderlo todo.

Empezar desde cero.

A veces alguno de esos cambios puede ser exactamente lo que una persona necesita.

Pero no tiene que hacerse mañana.

Un cambio sigue siendo auténtico aunque lo planifiques durante un año.

Personalmente, desconfiaría de cualquier idea espiritual que convierta la impulsividad en una demostración de valentía.

La paciencia también puede formar parte del crecimiento.

Dejar de buscar respuestas constantemente también puede ser progreso

Durante las primeras etapas del despertar espiritual es bastante frecuente investigar muchísimo.

Un libro lleva a otro.

Después un podcast.

Después un vídeo.

Después otra filosofía.

Luego numerología.

Meditación.

Chakras.

Sueños.

Sincronicidades.

Y podrías continuar indefinidamente.

Pero llega un momento en el que acumular más información no necesariamente produce más comprensión.

Imagina que lees cincuenta libros sobre meditación pero nunca consigues mantener cinco minutos de práctica.

Quizá el libro número 51 no sea lo que falta.

Hay momentos en los que tenemos que dejar de preguntar:

“¿Qué más necesito aprender?”

y empezar a preguntarnos:

“¿Qué parte de lo que ya sé estoy aplicando?”

Ese cambio puede marcar una diferencia enorme.

La curiosa trampa de sentirse "más despierto" que los demás

Esta merece una sección propia.

Has aprendido sobre conciencia.

Meditas.

Observas tus pensamientos.

Has cambiado determinadas prioridades.

Y aparece una idea muy seductora:

“Yo veo cosas que los demás todavía no ven.”

Quizá sea cierto respecto a algunas cuestiones.

Pero otra persona probablemente ve cosas que tú no ves.

El problema comienza cuando convertimos el despertar en una nueva jerarquía.

Personas despiertas arriba.

Personas dormidas abajo.

Entonces la espiritualidad puede convertirse precisamente en aquello de lo que supuestamente queríamos alejarnos:

otra herramienta para construir una identidad superior.

Alguien que jamás haya meditado puede ser extraordinariamente compasivo.

Y alguien capaz de hablar durante horas sobre conciencia puede tratar fatal a las personas que tiene alrededor.

Yo mediría mucho menos el crecimiento por lo que una persona dice comprender y bastante más por cómo se comporta cuando las cosas no salen como quiere.


relaciones y convivencia durante el crecimiento espiritual


Qué significa realmente integrar un despertar espiritual

La palabra integración puede sonar abstracta.

Pero podemos convertirla en cosas muy concretas.

Has descubierto que necesitas menos aprobación.

Integración: tomas una decisión importante aunque algunas personas no estén de acuerdo.

Has descubierto que reaccionas impulsivamente cuando te critican.

Integración: notas la reacción antes de responder y decides esperar.

Has comprendido que valoras mucho a tu familia.

Integración: reservas realmente tiempo para estar con ella.

Has descubierto que vivir permanentemente estresado no representa el tipo de vida que quieres.

Integración: empiezas a eliminar compromisos innecesarios.

Has aprendido que necesitas momentos de silencio.

Integración: los introduces en tu semana en lugar de esperar a estar completamente agotado.

La integración convierte una comprensión en una conducta.

Y esto explica por qué el crecimiento espiritual puede continuar mucho después de que haya terminado la parte más intensa del despertar.

La prueba suele aparecer cuando algo sale mal

Es relativamente fácil sentir paz cuando todo está bien.

El aprendizaje se vuelve más visible cuando:

alguien te decepciona,

pierdes una oportunidad,

te critican,

algo se retrasa,

una relación atraviesa problemas,

o tus planes fracasan.

No se trata de no enfadarse nunca.

Se trata de observar qué haces con ese enfado.

Ahí la espiritualidad abandona el terreno de las ideas.

¿Puede ocurrir otro despertar espiritual?

Si entendemos despertar como una transformación profunda de perspectiva, no hay ninguna razón para pensar que solamente pueda suceder una vez.

Nuestra vida cambia constantemente.

Lo que necesitamos comprender a los 25 años puede ser muy diferente de aquello que tendremos que revisar a los 45 o a los 70.

Una relación puede enseñarnos algo.

Convertirnos en padres otra cosa.

Una pérdida puede cuestionar ideas que llevábamos décadas manteniendo.

Incluso podemos regresar a preguntas que creíamos resueltas.

Eso no significa necesariamente que hayamos retrocedido.

A veces volvemos a la misma pregunta siendo una persona diferente.

Cómo continuar después de un despertar espiritual

No necesitas construir una vida permanentemente espiritual.

Puedes simplemente construir una vida que se parezca más a aquello que has descubierto que valoras.

Mantén algunas prácticas que realmente te sirvan.

No las que crees que una persona espiritual debería hacer.

Si meditar te ayuda, medita.

Si caminar solo te permite pensar, camina.

Si escribir ordena tu cabeza, escribe.

Continúa aprendiendo, pero no conviertas la búsqueda en una forma de evitar vivir.

Cuida tus relaciones.

Mantén pensamiento crítico.

Permítete cambiar de opinión.

Y no esperes sentirte permanentemente en paz.

Un día dejarás de pensar tanto en el despertar

Quizá este sea uno de los cambios más curiosos que pueden ocurrir después.

Durante una temporada la palabra despertar puede parecer explicar prácticamente todo lo que estás viviendo.

Después pierde importancia.

No porque aquella experiencia haya sido falsa.

Sino porque ya no necesitas pensar continuamente en ella.

Lo aprendido empieza a mezclarse con tu manera normal de vivir.


continuar con la vida después de un despertar espiritual


Y quizá ahí encontremos una buena respuesta a qué ocurre después de un despertar espiritual.

No te conviertes necesariamente en alguien que tiene todas las respuestas.

Puede ocurrir justamente lo contrario.

Aceptas que algunas preguntas permanecerán abiertas.

Sigues equivocándote.

Sigues aprendiendo.

Continúas teniendo días en los que reaccionas peor de lo que te gustaría.

Pero quizá te das cuenta antes.

Corriges antes.

Escuchas un poco más.

Necesitas demostrar un poco menos.

Y algunas decisiones empiezan a parecerse más a la persona que quieres ser.

No suena tan espectacular como alcanzar un estado permanente de iluminación.

Pero aplicado durante años a una vida real, puede representar un cambio muchísimo más profundo.